lunes, 31 de diciembre de 2012

domingo, 30 de diciembre de 2012

viernes, 18 de mayo de 2012

Los elefantes rosas existen


Cazado en Plaza paseos de Acoxpa

Para ser el primer premio del año, no está mal. Le agradezco a Jesús Francisco Conde de Arriaga que haya cargado al elefante hasta el puesto de los trofeos.


Le llamaré el joven Malcom, en memoria de Lowry



jueves, 17 de mayo de 2012

Carlos Fuentes. Su lápida en Montparnasse



1928-2012

Tiempo mexicano

domingo, 8 de enero de 2012

Mis descubrimientos del 2011


Mi grupo de MDPE, donde sólo faltan Tatiana, Reyna y Gabrielle Peres
La foto es cortesía de Paola Drago

sábado, 12 de noviembre de 2011

Contracorriente


DESDE HACE ALGÚN TIEMPO me sentía atrapado por la cotidianidad. Levantarme, leer las noticias y correos más recientes durante el desayuno y salir corriendo a la oficina. Me apasiona mi trabajo, pero a fin de cuentas se renuncia a lo propio en función del trabajo en equipo en un área de publicaciones. Y francamente, sólo en las conversaciones durante la comida, con mis colegas o los de las oficinas afines, y a veces alguna cita con amigos, han sido el paréntesis durante estos meses.
Antes era peor, no lo niego. Sin embargo, las tardes y noches de oficina o de clases, que incluyen los sábados, bloquea el placer de ciertos ocios que son un gran respiro. Entre tareas y encargos de la superioridad, los irrenunciables discursos, queda uno atrapado en el aparato laboral. Incluso el placer de los domingos se desdibujó. Unas cuantas horas dedicadas a la familia, a saber qué hacen las hijas. Y todo espacio personal queda postergado a los breves días de vacación.
De modo que en momentos de rebeldía, cuando me sentí acosado por la fotocopia de mi agenda, fui corrigiendo historias que llevaban años en el sueño cíclico del disco duro. Esta es en suma la historia de Más allá de sus ojos, donde vacié lo más rescatable de los relatos que permanecían inéditos, en ese filo de la navaja que el temor paralizante ante las evidentes imperfecciones postergan la decisión de publicarlos.
Luego, la duda respecto a la estructura final del libro, el orden y sucesión de las historias. ¿Cómo equilibrar la salida a escena de personajes tan cotidianos y disímbolos? La relectura de una historia infantil, "La cofradía de los calacas, que me publicó en CIDCLI hace años Silvia Molina fue la clave. Cuando agregué al corpus central las narraciones de la 'Teoría personal del caos', sentí que el volumen estaba cerrado. No había más que decir.
A trompicones, con la ayuda de Rosalía Contreras y de Alejandro Arteaga, armé la preprensa. Pese a las revisiones del manuscrito, algunas erratas sobreviven: un tributo a la imperfección humana. Antier los paquetes para el distribuido fueron entregados. Ya el libro no me pertenece. Celebra mis 58 años, y diez de la fundación de la editorial. Algo hay que celebrar por el mero hecho de estar vivo. O ante la apariencia de estar vivos en un país que se desmorona en la cúpula y en la insatisfacción de sus habitantes.
Ahí lo dejo.

domingo, 22 de mayo de 2011

Rumbo a la Isla más alta

No, que no se vaya esa mujer.
La devoraría la isla.
Luego, los lamentos y la orfandad nos devastarían.

Por eso es fecha del fin del mundo.

Helás!

viernes, 6 de mayo de 2011