domingo, 22 de mayo de 2011

Rumbo a la Isla más alta

No, que no se vaya esa mujer.
La devoraría la isla.
Luego, los lamentos y la orfandad nos devastarían.

Por eso es fecha del fin del mundo.

Helás!

viernes, 2 de abril de 2010

El hijo pródigo




QUEDAN ATRÁS TRES años en la SEP. Regreso a la UAM por la misma puerta que dejé atrás en abril del 98. (Recuerdo, tras la niebla de la memoria el febrero del 75, cuando pisé por primera vez los pasillos de la unidad Azcapotzalco, y el reencuentro con Carlos Montemayor y Humberto Martínez).

Mucho ha crecido y poco ha cambiado la universidad. El tiempo crea sus propias máquinas. Sin embargo, en el interior, el icberg de la certeza muestra como insignia cierta desolación. Muchos amigos y conocidos ya han muerto. Esos rostros que jamás volverán siguen presentes entre quienes más o menos sobrevivimos. En la palma de la mano, la línea de la vida apunta hacia la puerta donde ya no hay nada.

miércoles, 20 de enero de 2010

Videte



¿Y qué nombre tendrá el niño?


viernes, 8 de enero de 2010

Manuel Felguérez en la vieja Aduana de la ciudad por B. Ruiz



EN LA CRUJÍA JOLIE, o mi oficina, si se trata de que suene más elegante, lo que no le quita su caracter de reclusorio, se cocinan parte de las fiestas del bicentenario de la Independencia, lo que es una demostración magnífica de que se puede celebrar aún cuando no haya motivos para hacerlo. Pero en la crujía se respetan las tradiciones. Puntualmente, o lo más puntualmente, cuando la campana de la iglesia de Santo Domingo tañe las 12 del mediodía, los internos salimos a tomar el sol o la lluvia o el aire, tout simplement. Es la hora del primer cigarrillo. Tradición que se respeta como una oración colectiva. Ago así como el angelus del enfisema, por decir algo.

Desde hace un mes, observamos, desde el corredor central, que en el pasillo sur, el del lado de Luis González Obregón, comenzaron a destrozar parte del techo y la pared. O reparaciones. Lo cual no es cierto, imagino que hicieron algo que en lenguaje oficial ha de decirse 'rehabilitación del muro interior sur de la exaduana', a lo que en el más puro lenguaje mexicano llamamos romperle toda la madre al edificio. Por suerte esta es mi opinión de lego, ya que a mí ni me preguntaron, ni soy del INAH y tengo claro que bla, bla, bla.

El caso es que el paisaje de la hora de las tradiciones ha cambiado, como puede apreciarse en la fotografía superior. Y hace un mes nadie sabía nada hasta que le pregunté a mi empleador 'qué onda con eso', en mi más puro lenguaje coloquial y contextual. Y él respondió con precisión: "Bastidor para un Felguérez". No mintió.

Puntualmente, a la hora de las tradiciones salíamos don Osito, Roger y el de la cámara a cumplir con el ritual cotidiano, cuando el Oso dijo: "He ahí a Felguérez". Fue entonces cuando tomé la placa. Bueno, la imagen. Hela ahí. Y después, fumamos. Ya de regreso coincidimos con el ilustre zacatecano en el pasillo que da a la escalera. "¿Le puedo tomar una foto con la competencia al fondo, maestro?", le dije después de felicitarlo como saludo. Y ahí posó.

Lo comparto.

martes, 1 de diciembre de 2009

No le pidas al tiempo que vuelva




In memoriam, George Orwell & Joseph Heller

TRAS PURGAR MIS PECADOS en el sillón del dentista, mientras pagaba la cuenta, recibí una llamada desde la redacción de Proceso, que todo lo sabe. Con brevedad, la reportera me informó que hubo ayer una junta, reunión o asamblea en SOGEM que me había encontrado culpable de todo lo que se me acusaba; y que, en consecuencia, he sido expulsado por un año de tan respetable sociedad de gestión de interés público; o sea, que he perdido mis derechos. Acto seguido, una serie de preguntas.

Por supuesto preguntó que cómo me sentía. Francamente para haber tenido al doctor Mengele recargado sobre mis costillas más de 25 minutos, no me sentía tan mal. Podía hablar, es ganancia en tales situaciones, de modo que mi respuesta fue tan educada como la de un noble personaje de Jane Austen. Le dije a la chica que no iba a llorar, que aquello no tenía la menor importancia, y que --como es evidente-- la vida ya no es como antes. Pero que saldría adelante.

Y ella me contó cosas muy tristes, y me recordó a los tiempos de antes, y que qué iba a hacer. Pues lo de siempre, le dije, escribir, leer, y trabajar, ni modo que nadie vaya a trabajar por mí. A fin de cuentas ha pasado lo que tenía que pasar, como se sabía que iba a suceder. Y fui cayendo en su plática, porque tiene una voz muy bonita.

Mientras, la ayudante del dentista planchaba la tarjeta y me daba un recibo, y me hacía firmar que había recibido el recibo, y comentaba que debía hacerme una nueva cita, pero no tiene una voz tan mona como la de la muchacha de Proceso. Neta. Entonces le dí largas.

De vuelta a la voz en el teléfono le dije que sí, que le contaría todo, pero que realmente me han pasado tantas cosas tan curiosas en estos meses que lo de SOGEM se veía como una escena con binoculares al revés, donde mucha gente va diciendo adiós, como hago con todos esos amigos que al morir despido en estas páginas virtuales. Claro que en este caso yo era el muerto. Pero no me puse triste, porque pensé en mi mesa del Nuevo León, sección de fumar, donde hay juntas y asambleas, nada aburridas, y sólo alzamos la mano para pedir un trago; o las reuniones de El gallo de oro, donde la orden del día consiste en no parar de estrenar chistes y arreglar el mundo. De modo que no sentí nostalgia.

Ella me dio el pésame, y yo se lo agradecí. Me preguntó qué iba a hacer. Le contesté como me enseñó Shelley que hay que ser cuando uno se convierte en abuelo: "Nada". Y seguramente a ella le preocupa la tele, porque me dijo que si la tele se quedaría con SOGEM. Seguramente, porque a las mayorías les gusta la tele, dije. Yo, como no la veo (si no es Milenio TV o Medici.tv, prefiero You Tube, aunque no le dedico nada de tiempo al mes), no tengo el menor interés en ella.

De modo que estaré como perro sin dueño. Como mendigando, pobre de mí, que alguien defienda mis derechos. Y dejaré que el río de Heráclito o los caminos del Aqueronte fluyan mejor que las aguas del drenaje profundo. Para eso es la vida.

*
Eso sí, fue un buen chiste, lo juro. Lástima de la gente amargada y de los policías de la mente que necesitan inventarse qué hacer.

Chic@s, los quiero mil. Bye.