viernes, 2 de abril de 2010

El hijo pródigo




QUEDAN ATRÁS TRES años en la SEP. Regreso a la UAM por la misma puerta que dejé atrás en abril del 98. (Recuerdo, tras la niebla de la memoria el febrero del 75, cuando pisé por primera vez los pasillos de la unidad Azcapotzalco, y el reencuentro con Carlos Montemayor y Humberto Martínez).

Mucho ha crecido y poco ha cambiado la universidad. El tiempo crea sus propias máquinas. Sin embargo, en el interior, el icberg de la certeza muestra como insignia cierta desolación. Muchos amigos y conocidos ya han muerto. Esos rostros que jamás volverán siguen presentes entre quienes más o menos sobrevivimos. En la palma de la mano, la línea de la vida apunta hacia la puerta donde ya no hay nada.

miércoles, 20 de enero de 2010

Videte



¿Y qué nombre tendrá el niño?


viernes, 8 de enero de 2010

Manuel Felguérez en la vieja Aduana de la ciudad por B. Ruiz



EN LA CRUJÍA JOLIE, o mi oficina, si se trata de que suene más elegante, lo que no le quita su caracter de reclusorio, se cocinan parte de las fiestas del bicentenario de la Independencia, lo que es una demostración magnífica de que se puede celebrar aún cuando no haya motivos para hacerlo. Pero en la crujía se respetan las tradiciones. Puntualmente, o lo más puntualmente, cuando la campana de la iglesia de Santo Domingo tañe las 12 del mediodía, los internos salimos a tomar el sol o la lluvia o el aire, tout simplement. Es la hora del primer cigarrillo. Tradición que se respeta como una oración colectiva. Ago así como el angelus del enfisema, por decir algo.

Desde hace un mes, observamos, desde el corredor central, que en el pasillo sur, el del lado de Luis González Obregón, comenzaron a destrozar parte del techo y la pared. O reparaciones. Lo cual no es cierto, imagino que hicieron algo que en lenguaje oficial ha de decirse 'rehabilitación del muro interior sur de la exaduana', a lo que en el más puro lenguaje mexicano llamamos romperle toda la madre al edificio. Por suerte esta es mi opinión de lego, ya que a mí ni me preguntaron, ni soy del INAH y tengo claro que bla, bla, bla.

El caso es que el paisaje de la hora de las tradiciones ha cambiado, como puede apreciarse en la fotografía superior. Y hace un mes nadie sabía nada hasta que le pregunté a mi empleador 'qué onda con eso', en mi más puro lenguaje coloquial y contextual. Y él respondió con precisión: "Bastidor para un Felguérez". No mintió.

Puntualmente, a la hora de las tradiciones salíamos don Osito, Roger y el de la cámara a cumplir con el ritual cotidiano, cuando el Oso dijo: "He ahí a Felguérez". Fue entonces cuando tomé la placa. Bueno, la imagen. Hela ahí. Y después, fumamos. Ya de regreso coincidimos con el ilustre zacatecano en el pasillo que da a la escalera. "¿Le puedo tomar una foto con la competencia al fondo, maestro?", le dije después de felicitarlo como saludo. Y ahí posó.

Lo comparto.

martes, 1 de diciembre de 2009

No le pidas al tiempo que vuelva




In memoriam, George Orwell & Joseph Heller

TRAS PURGAR MIS PECADOS en el sillón del dentista, mientras pagaba la cuenta, recibí una llamada desde la redacción de Proceso, que todo lo sabe. Con brevedad, la reportera me informó que hubo ayer una junta, reunión o asamblea en SOGEM que me había encontrado culpable de todo lo que se me acusaba; y que, en consecuencia, he sido expulsado por un año de tan respetable sociedad de gestión de interés público; o sea, que he perdido mis derechos. Acto seguido, una serie de preguntas.

Por supuesto preguntó que cómo me sentía. Francamente para haber tenido al doctor Mengele recargado sobre mis costillas más de 25 minutos, no me sentía tan mal. Podía hablar, es ganancia en tales situaciones, de modo que mi respuesta fue tan educada como la de un noble personaje de Jane Austen. Le dije a la chica que no iba a llorar, que aquello no tenía la menor importancia, y que --como es evidente-- la vida ya no es como antes. Pero que saldría adelante.

Y ella me contó cosas muy tristes, y me recordó a los tiempos de antes, y que qué iba a hacer. Pues lo de siempre, le dije, escribir, leer, y trabajar, ni modo que nadie vaya a trabajar por mí. A fin de cuentas ha pasado lo que tenía que pasar, como se sabía que iba a suceder. Y fui cayendo en su plática, porque tiene una voz muy bonita.

Mientras, la ayudante del dentista planchaba la tarjeta y me daba un recibo, y me hacía firmar que había recibido el recibo, y comentaba que debía hacerme una nueva cita, pero no tiene una voz tan mona como la de la muchacha de Proceso. Neta. Entonces le dí largas.

De vuelta a la voz en el teléfono le dije que sí, que le contaría todo, pero que realmente me han pasado tantas cosas tan curiosas en estos meses que lo de SOGEM se veía como una escena con binoculares al revés, donde mucha gente va diciendo adiós, como hago con todos esos amigos que al morir despido en estas páginas virtuales. Claro que en este caso yo era el muerto. Pero no me puse triste, porque pensé en mi mesa del Nuevo León, sección de fumar, donde hay juntas y asambleas, nada aburridas, y sólo alzamos la mano para pedir un trago; o las reuniones de El gallo de oro, donde la orden del día consiste en no parar de estrenar chistes y arreglar el mundo. De modo que no sentí nostalgia.

Ella me dio el pésame, y yo se lo agradecí. Me preguntó qué iba a hacer. Le contesté como me enseñó Shelley que hay que ser cuando uno se convierte en abuelo: "Nada". Y seguramente a ella le preocupa la tele, porque me dijo que si la tele se quedaría con SOGEM. Seguramente, porque a las mayorías les gusta la tele, dije. Yo, como no la veo (si no es Milenio TV o Medici.tv, prefiero You Tube, aunque no le dedico nada de tiempo al mes), no tengo el menor interés en ella.

De modo que estaré como perro sin dueño. Como mendigando, pobre de mí, que alguien defienda mis derechos. Y dejaré que el río de Heráclito o los caminos del Aqueronte fluyan mejor que las aguas del drenaje profundo. Para eso es la vida.

*
Eso sí, fue un buen chiste, lo juro. Lástima de la gente amargada y de los policías de la mente que necesitan inventarse qué hacer.

Chic@s, los quiero mil. Bye.

martes, 11 de agosto de 2009

Lo evitable



Cuando lo rebasamos, faltaban sólo algunos metros para atravesar el túnel de Doctor Vértiz por Viaducto Miguel Alemán. A veces caminan vagabundos o barrenderos por ahí, por cualquiera de las dos pequeñas aceras de seguridad, la derecha o la del centro, en cualquier sentido.

No se necesitaba ser un astrónomo especialista en trayectorias de meteoritos o un billarista nato: mero sentido común. El conductor de la bicicleta no pensó en la lógica del túnel, donde si bien su transporte podría circular (era un angosto modelo de competencia), el ancho de su espalda y de su cadera y de sus piernas en movimiento no tenían espacio para maniobrar.

Lo vi desde el retrovisor: intentó recargarse y frenar contra la pared del túnel. Pero el impulso lo hizo rebotar. soltó el manubrio. La bicicleta golpeó a un auto. El espejo del siguiente coche lo golpeó en la cabeza; ya inconsciente, su cuerpo se desarticuló en el aire segundos antes de tocar el pavimento.

Vaya manera de estropearse el día, la vida y la de otros. Haya sido cual haya sido el desenlace.



sábado, 4 de julio de 2009

Jorge Enrique Adoum

"o sea que las cosas no han sido todavía sino que van a ser, no pasaron así sino que van a suceder ahora, en estas páginas, nadie sabe cómo, no tienen un principio ni un orden otro que el que tú le des, e incluso la sucesión de renglones, de párrafos puede ser alterada porque, aunque inflexible en su estructura, es deliciosamente arbitraria. Por eso sacas de la máquina el papel en que habías escrito..."

Entre Marx y una mujer desnuda

Hasta luego, Jorge Enrique, pronto volveremos a estar juntos.


viernes, 3 de julio de 2009

¿Para qué queremos un país?


FRAGMENTO TOMADO DE UN artículo de Jorge Fernández Meléndez:


  • Las imágenes de bullying que copan la red y se distribuyen masivamente entre los jóvenes por mensajería electrónica son abrumadoras y, en ese contexto, ¿cómo puede alguien asombrarse de que uno de cada diez estudiantes de secundaria consuma drogas y que el porcentaje aumente a uno de cada tres en el bachillerato?, ¿cómo no comprender que, hoy, 40% de nuestros jóvenes en secundaria consideren fácil o muy fácil conseguir drogas en su escuela?, ¿qué hacen ante esto las autoridades?, ¿qué hacen los maestros, qué podemos hacer los padres?

    Porque la otra cara de este fenómeno es la negación de los padres: nuestros hijos no consumen drogas, no ejercen ni sufren la violencia, todas terminan siendo cosas de chavos en la adolescencia.

    No es así, el problema se ha generalizado y nadie parece estar haciendo nada para frenarlo: las autoridades dicen que no pueden con él, que necesitan más recursos. ¿Sabe cuánto se destinó del programa de prevención de adicciones en el Distrito Federal para este 2009?: 990 mil pesos.

    ¿Cuánto recibieron los partidos de subsidio para este año? Tres mil 600 millones de pesos. Usted dirá dónde está puesto el interés de las autoridades y de los políticos.

jueves, 2 de julio de 2009

Confesiones de un mes lluvioso de Julio / día 2


  • Por mí, muéranse de envidia perras... Ayer obtuve la candidatura a mi 2o doctorado honoris causa. Esta vez por el Nuevo León.
  • Para quienes no estén informados, porque no tienen que estarlo, ciertamente, desde hace más de dos años ostento mi honoris causa por la H. de Santo Domingo.
  • Y soy fuerte candidato en el Niza.
Colofón: Creo que ya le quedó claro a Shakira que nuestros caminos son distintos. Así es la vida.